Mi recorrido en el mundo de los derechos humanos y la cooperación al desarrollo durante casi 10 años hace que me sienta muy vinculada a este campo y a las personas que en él trabajan. La vida de los expatriados en terreno no es para nada fácil. Los contextos de emergencia y ayuda humanitaria son muy hostiles y a menudo se afrontan situaciones de un elevado estrés. Es por ello que acompaño procesos de acompañamiento a personas cooperantes, para que puedan prevenir un posible exceso de estrés sostenido a su vez que drenar todas experiencias que ahí afrontan para poderlas integrar desde la consciencia y no queden retenidas ni atascadas.
Un lugar donde cuidar de quien siempre cuida.
Comienza a cuidar de ti para seguir transformando la realidad.